28.10.11

Columpio.

Siempre quise tocar el cielo. Con mis dedos, con mis pies, con la lengua... me daba igual, pero desde niña siempre quise sentir que pertenecía a él. Tal vez por este motivo corría a los columpios, en vez de al tobogán, y me impulsaba con una fuerza superior a una niña de cinco años, algo así como a un potencia de infinito al cuadrado.
Tengo veinte años y he corrido para conquistar un columpio. Me he impulsado hasta casi tocar el cielo con mis pestañas manchadas de rimel. Era una liberación que ya había olvidado. Mientras el viento movía insistentemente mis rizos he cantado "Copenhague" de Vetusta Morla como si no existiera un mañana.
Siempre quise no crecer. Siempre quise tener mi propio columpio.

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